2007/04/04

egυzĸιlore



Dentro de los símbolos y leyendas del pueblo vasco se encuentra el “Eguzkilore” o flor del sol.

Se trata en sí del símbolo que representa la flor seca del cardo silvestre “Carlina acaulis”. Símbolo tradicional que se coloca en la puerta de entrada de los baserris como una representación del astro diurno y que desempeña las mismas funciones místicas atribuidas al sol. Este ahuyenta a los malos espíritus. Eguzkilore es la imagen de la paz y del desarrollo.
Esta planta es perenne de tallo rígido y reducido de hasta unos 20 cm. de altura. Crece casi pegada al suelo y brota en forma de roseta de hojas recortadas y espinosas, y brácteas anchas y carnosas, de gran parecido a las del cardo. La cabeza floral se encuentra en el centro de la roseta. Tiene la característica de que no se marchita, manteniendo siempre su belleza y frescura. Su disco blanco-plateado de unos 12 cm. que posee alrededor de la cabezuela sólo se abre cuando brilla el Sol. Crece en laderas soleadas, barbechos y praderas pedregosas de montaña.

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Según cuenta la leyenda, cuando las tinieblas reinaban en la tierra, los humanos suplicaron a Mari, Ama –Lur, la madre tierra, que les ayudara en la lucha contra los espíritus malévolos que les acechaban. Mari escuchando sus súplicas, dio vida a su hija, la Luna. Los hombres agradecieron su luz pero se asustaron mucho y permanecieron en sus cuevas sin atreverse a salir, pero, de a poco, fueron acostumbrándose. Al igual que los genios y las brujas que también se acostumbraron y no tardaron en salir y acosarlos de nuevo, así que esa luz ya no era suficiente para poder luchar contra el mal, entonces le pidieron otra vez a Mari que les otorgara algo que tuviera más luz y que pudiera vencer a las tinieblas. Mari creó entonces a su otra hija, el Sol (en la cultura vasca el sol es femenino), y de esta forma nació el día. [El Sol sería el día y la Luna la noche]
El sol era tan grande, luminoso y caliente que los hombres tuvieron que ir acostumbrándose poco a poco. Gracias a su calor y luz, crecieron las plantas… y aún más importante, los genios y las brujas no pudieron acostumbrarse a la gran claridad del día y desde entonces sólo pudieron salir de noche.

Los hombres, acudieron una vez más a la Tierra para pedirle protección durante la noche ya que los genios salían de sus simas y los acosaban. Y fue entonces cuando Mari les creó una flor tan hermosa que, al verla, los seres de la noche creerían que era el propio Sol: la “Eguzkilore” (flor del sol). ]. Les indicó que nunca salieran de sus moradas durante la noche y que pusieran el Eguzki Lore encima de la puerta de sus casas para protegerles del mal. Desde entonces los humanos que siguieron lo indicado por Mari, nunca más sufrieron el acecho del mal.
Y hasta hoy, defiende los hogares de los malos espíritus, los brujos, los genios de la enfermedad, las tempestades, rayos y demás enemigos del hombre.

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